Lo que se sostiene cuando el proyecto termina
En case studies no publicamos cifras infladas ni sellos decorativos. Recogemos lo que quedó después de cada producción: piezas terminadas, decisiones que funcionaron, correcciones que costaron tiempo y devoluciones de quienes cursaron talleres de stop motion, storyboard o animación cuadro por cuadro. Esa es la prueba que nos interesa mostrar.
Taller de storyboard aplicado
Un grupo de ocho personas llegó con guiones sueltos y salió con tableros listos para set. La revisión intermedia cambió el orden de dos secuencias y evitó grabar planos que no aportaban al ritmo. Lo útil no fue el resultado final, sino aprender a detectar eso antes de encender la cámara.
Valeria Navarro Ruiz, coordinadora del taller
Práctica cuadro por cuadro
Durante seis semanas se animó una misma acción corta con tres cadencias distintas. Comparar los resultados en timeline hizo visible lo que ninguna explicación teórica resolvía: dónde se rompe la continuidad y cuánto margen necesita cada figura para moverse sin derribar el decorado.
Gustavo Torres Diaz, docente de animación
Escenarios que aguantan la sesión
Varios estudiantes rearmaron sus sets después de la primera clase de producción. Paredes intercambiables, suelos modulares y anclajes simples: nada sofisticado, pero suficiente para trabajar horas sin que el fondo se desarme. Ese ajuste se nota en la calidad del material entregado.
Natalia Cruz Castro, tutora de producción
Proyecto narrativo breve
Un equipo cerró un corto de un minuto con storyboard, set y edición propios. No fue perfecto: hubo que rehacer la iluminación de dos planos y recortar una escena. Aun así, la pieza se sostiene y el proceso quedó documentado para quien quiera repetirlo con menos tropiezos.
Pablo Garcia Herrera, estudiante del programa
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